Detectores de metales en las investigaciones arqueológicas

¿Qué son los detectores de metales?

Un detector de metales es un dispositivo electrónico, el menos costoso entre los instrumentos geofísicos, que utiliza los principios electromagnéticos para localizar la presencia de objetos metálicos cercanos, es decir, que detecta la conductividad eléctrica de los materiales (Connor & Scott, 1998). Todos los detectores de metales se componen de una unidad de control, un altavoz o auriculares y una bobina de búsqueda, la cual emite una señal electromagnética y luego detecta cualquier cambio en esa señal que pueda indicar la presencia de un objeto metálico cercano (Connor & Scott, 1998:78). Cuando esto sucede, la unidad de control emite una señal audible o visual para indicar la presencia del metal. 

Es bien sabido que los metales difieren en su conductividad eléctrica, por lo que existen detectores de metales que se pueden ajustar para que detecten diferentes tipos de metales y la sensibilidad a diferentes niveles (Connor & Scott, 1998). Así mismo, algunos detectores de metales ya vienen equipados con características adicionales, como la discriminación de metales, que les permite ignorar ciertos tipos de metales y centrarse en otros.

Existen principalmente dos tipos de detectores de metales según su funcionamiento, el primero de ellos se denomina VLF (Very Low Frequency), el cual emite una señal de baja frecuencia para detectar metales, en su mayoría, de objetos pequeños a poca profundidad. El segundo tipo se llama PI (Pulse Induction), emiten pulsos de energía electromagnética y miden la cantidad de energía que regresa al detector después de reflejarse en los objetos metálicos, estos son más sensibles que los detectores VLF, pero menos precisos.

Fotografía 1. Ejemplo de detector de metales.

Detectores de metales usados para el expolio de objetos arqueológicos

Vale la pena resaltar que, aunque los detectores de metales se utilizan  en diversos campos, como la minería, la arqueología, la seguridad y otros, aún no existe en Colombia una regulación respecto al uso de estos dispositivos. Lo anterior ha llevado a que saqueadores utilicen estos dispositivos para localizar objetos y sitios arqueológicos e históricos. Como lo señala Rodríguez (2003), las marcas fabricantes de detectores de metales publicitan abiertamente la utilidad de estos aparatos para la búsqueda de restos arqueológicos, lo que quiere decir que, el problema comienza desde los mismos fabricantes.

Aunque el presente artículo no tiene como objetivo abordar el problema del saqueo, se considera importante señalar que el expolio de objetos arqueológicos e históricos puede tener graves consecuencias. Tal vez una de las más preocupante es que se puede perder gran parte del contexto y causar daños irreparables a sitios arqueológicos.  Lo anterior lo ejemplifica la ilustración de Nottrof (2021), quien explica por qué el contexto es sumamente importante para comprender el pasado y darle un sentido a los objetos que los arqueólogos encuentran.


El uso del detector de metales en la arqueología

Aunque no es tan común el uso del detector de metales en la arqueología, en los últimos años se ha convertido en una herramienta valiosa para la investigación arqueológica, ya que pueden ayudar a localizar objetos metálicos que pueden estar enterrados en el suelo y que no son visibles a simple vista, es decir, que de otra manera podrían pasar desapercibidos. Estos objetos pueden incluir monedas, herramientas y otros objetos antiguos que pueden aportar información importante sobre la historia y la cultura de un área determinada.

Entre otros usos, el detector de metales puede ayudar a delinear los límites de un sitio arqueológico, ya que pueden localizar objetos metálicos en el área. Claro está que esto va a depender del tipo de yacimiento arqueológico y las características de las evidencias que este pueda albergar. Por otro lado, el uso de este instrumento geofísico permite investigar sitios arqueológicos sin la necesidad de excavar grandes áreas, lo que puede ser útil para preservar los sitios arqueológicos, aunque esto puede estar determinado por las preguntas y metodologías de una investigación. 

Según Rodríguez (2003:4) existen numerosos ejemplos que demuestran que el uso de detectores de metales durante una excavación arqueológica puede llevar a la detección de entre un 40% y un 90% más de objetos metálicos en comparación con los métodos de excavación tradicionales. El autor menciona que esta variación depende de diversos factores como el tipo de intervención arqueológica, la composición geológica del terreno, el nivel de humedad presente, la habilidad del operador del detector y, por supuesto, el periodo cultural que se esté investigando (2003:4).

Sin embargo, para Rodríguez (2003) la importancia del uso de esta herramienta no radica en la cantidad de evidencias que se puedan recuperar en una excavación sino que es muy probable que la presencia de objetos metálicos y su relación espacial pasen desapercibidos sin el uso de un detector, por lo que, el uso de este resultaría útil para establecer su ubicación exacta en el sitio de excavación y su relación con otros objetos y contextos arqueológicos.

Figura 2. Moneda de la República de Colombia de 1913 encontrada en prospección arqueológica con detector de metales. Cortesía de (Burbano 2023).

Fotografía 2. Uso de detector de metales para investigación arqueológica sobre campos de batalla históricos. Cortesía de Andrés Felipe Urbano.

Caso de estudio

Tal vez uno de los usos más específicos del detector de metales en el campo de la investigación arqueológica se relaciona con estudios de campos de batalla históricos, esto se debe a que esta herramienta permite: (1) identificar objetos relacionados con la batalla como balas, cartuchos, proyectiles y otros objetos asociados al evento histórico; (2) mapear áreas que fueron utilizadas durante el o los enfrentamientos; (3) recopilar información sobre las armas y tácticas utilizadas en la batalla, lo que puede ayudar a comprender mejor cómo se desarrolló el evento bélico.

El caso más reciente del uso de detectores de metales en una investigación arqueológica en Colombia es el estudio realizado por Urbano en el municipio de Sotará en el departamento del Cauca, quien abordó la arqueología del conflicto en campos de batalla históricos, específicamente el caso de la primera resistencia liberal de los enfrentamientos del 25 de diciembre de 1899 durante la guerra de los Mil Días. En su estudio se pudo evidenciar la materialidad asociada al evento histórico abordado mediante la prospección arqueológica con detector de metales, hallando balas, casquillos, residuos de plomo e inclusive cerámica republicana. Estas evidencias arqueológicas junto con un análisis de fuentes históricas y de narrativas locales, le permitió no solo situar el campo de batalla sino que logró comprender la dinámica de la batalla a partir de las posiciones y los movimientos de las fuerzas enfrentadas.

Fotografía 3. Hallazgo con detector de metales de un casquillo utilizado en un evento bélico histórico. Cortesía de Andrés Felipe Urbano.

En Arqueocol S.A.S. hemos incorporado el uso de detectores de metales para la exploración de sitios arqueológicos históricos. Si requieres este servicio para tu proyecto, estaremos encantados de brindarte toda la ayuda que necesites.

Bibliografía

  • Rodríguez, I. (2003). El uso de detectores de metales en la legislación cultural española. Patrimonio cultural y derecho(7), 233-259.

  • Connor, M., & Scott, D. D. (1998). Metal Detector Use in Archaeology: An Introduction. Historical Archaeology, 32(4), 76-85.

  • Urbano, A. F. (2023). Arqueología del conflicto en campos de batalla históricos. El caso de la primera resistencia liberal de los enfrentamientos del 25 de dicimebre de 1899 durante la Guerra de los Mil Días en el municipio de Sotará - Cauca. Popayán: Universidad del Cauca.